ROSALIND: Bueno… aquí hay una cosita. El martes por la tarde conocimos en Rye a un muchachito pobre y, oh, Dawson lo sentó en su regazo y habló con él y le prometió un traje de indio, y al día siguiente se acordó y lo compró, y, oh, fue tan bonito… y no podía dejar de pensar en lo bien que sería con… con nuestros hijos, en que cuidaría de ellos, y yo no tendría que preocuparme.
AMORY: (Desesperado) ¡Rosalind! ¡Rosalind!
ROSALIND: (Con una leve picardía) No pongas esa cara de sufrimiento tan consciente.
A este lado del paraíso
