—Tu casa parece la Exposición Universal —dije.
—¿Ah, sí? —volvió hacia ella los ojos con distracción—. He estado echando un vistazo a algunas de las habitaciones. Vamos a Coney Island, viejo amigo. En mi coche.
—Es demasiado tarde.
—Bueno, ¿y si nos damos un chapuzón en la piscina? No la he usado en todo el verano.
—Tengo que irme a la cama.
—De acuerdo.
El gran Gatsby
