Solo me he emborrachado dos veces en mi vida, y la segunda fue aquella tarde; de modo que todo lo que ocurrió tiene sobre sí una niebla tenue y borrosa, aunque hasta después de las ocho el apartamento estuvo lleno de un sol alegre. Sentada en las rodillas de Tom, la señora Wilson llamó por teléfono a varias personas; luego no quedaban cigarrillos y salí a comprar algunos en la farmacia de la esquina. Cuando regresé, los dos habían desaparecido, así que me senté discretamente en el salón y leí un capítulo de Simon Called Peter —o era una cosa espantosa o el whisky deformaba las cosas, porque a mí no me hacía ningún sentido.
El gran Gatsby
CONTEXTO HISTÓRICO
Droguería sin especificar en 158th Street.
