Más tarde se rastrearon sus movimientos —había ido a pie todo el tiempo— hasta Port Roosevelt y después hasta Gad’s Hill, donde compró un sándwich que no se comió y una taza de café. Debía de estar cansado y caminar despacio, porque no llegó a Gad’s Hill hasta el mediodía. Hasta ese momento no había dificultad alguna para calcular el tiempo: había muchachos que habían visto a un hombre «comportándose de manera un tanto extraña», y automovilistas ante los que se quedaba mirando de forma rara desde el borde de la carretera. Luego, durante tres horas, desapareció de la vista.
El gran Gatsby
