Solía cenar en el Yale Club —por alguna razón era el acontecimiento más sombrío de mi día— y luego subía a la biblioteca y estudiaba inversiones y valores durante una hora concienzuda. Por lo general había algunos juerguistas por allí, pero nunca entraban en la biblioteca, así que era un buen lugar para trabajar. Después, si la noche estaba templada, bajaba paseando por Madison Avenue, pasaba junto al viejo Murray Hill Hotel, y cruzaba 33rd Street hasta la Pennsylvania Station.
Empecé a que me gustara New York: su aire vivo y aventurero de noche, y la satisfacción que el parpadeo constante de hombres y mujeres y máquinas le da al ojo inquieto.
El gran Gatsby
CONTEXTO HISTÓRICO
Fundado en 1897 por la Old Yale Alumni Association of New York con el objetivo de contar con una sede permanente que sirviera como club social y punto de encuentro para la comunidad de antiguos alumnos de Yale en la ciudad. Su primera sede fue una casa alquilada y, en 1901, levantó un edificio propio en 44th Street. La sede actual abrió en junio de 1915, diseñada por James Gamble Rogers, antiguo alumno de Yale. El edificio, de veintidós plantas, cuenta con varios espacios de restauración y bares, salones para banquetes, 138 habitaciones, biblioteca, centro deportivo con pistas de squash y piscina, además de otros servicios. El núcleo del club es su gran salón principal, de techo alto y ornamentado, con columnas, chimeneas y retratos, entre ellos los de cinco presidentes de Estados Unidos formados en Yale y miembros del club.
