Anthony extraía de su condición de nieto de Adam J. Patch tanta conciencia de seguridad social como habría obtenido de rastrear su linaje hasta los cruzados al otro lado del mar. Esto es inevitable; por mucho que discrepen virginianos y bostonianos, una aristocracia fundada exclusivamente en el dinero presupone la riqueza en lo particular.
Ahora bien, Adam J. Patch, más conocido familiarmente como «Cross Patch», abandonó la granja de su padre en Tarrytown a comienzos del sesenta y uno para alistarse en un regimiento de caballería de Nueva York. Regresó de la guerra como mayor, se lanzó de lleno a Wall Street y, entre alboroto, humo, aplausos y mala voluntad, reunió para sí unos setenta y cinco millones de dólares.
Hermosos y malditos
