Domicilio de Anthony y Gloria Patch
Ficticio
Alquilaron un apartamento pequeño en 57th Street por ciento cincuenta dólares al mes. Incluía dormitorio, sala, cocina americana y baño, en un edificio estrecho de piedra blanca. Aunque las habitaciones eran demasiado pequeñas para exhibir los mejores muebles de Anthony, estaban limpias, nuevas y, con un toque de higiene y elegancia, bastante atractivas. Bounds se había ido al extranjero para alistarse en el ejército británico y, en su lugar, toleraban —más que disfrutaban— los servicios de una irlandesa huesuda, larguirucha, a la que Gloria detestaba porque comentaba las glorias del Sinn Fein mientras servía el desayuno. Pero habían jurado que no tendrían más sirvientes japoneses, y de momento era difícil conseguir sirvientes ingleses. Como Bounds, la mujer preparaba solo el desayuno. El resto de las comidas las hacían en restaurants y hoteles.
Hermosos y malditos
