Public Library
Imprecisa
Anthony volvió al apartamento y se puso manos a la obra. Descubrió que el optimismo no era tarea menor. Tras media docena de comienzos inútiles, fue a la librería pública y durante una semana investigó los archivos de una revista popular. Luego, mejor equipado, remató su primer relato, The Dictaphone of Fate. Se basaba en una de sus pocas impresiones todavía vivas de aquellas seis semanas en Wall Street, el año anterior. Pretendía ser la alegre historia de un oficinista que, por puro accidente, tarareaba una melodía maravillosa en el dictáfono. El cilindro lo encontraba el hermano del jefe, un conocido productor de comedia musical, y enseguida se perdía. El cuerpo del relato se ocupaba de la persecución del cilindro extraviado y del matrimonio final del noble oficinista (ya un compositor de éxito) con Miss Rooney, la virtuosa taquígrafa, mitad Juana de Arco, mitad Florence Nightingale.
Hermosos y malditos
CONTEXTO HISTÓRICO
Una de las bibliotecas públicas de la ciudad. Localizamos en la sucursal principal, fundada en 1895 como The New York Public Library, Astor, Lenox and Tilden Foundations. Su edificio central se levantó entre 1897 y 1911 y abrió al público el 23 de mayo de 1911, con un diseño academicista de Carrère and Hastings. Desde el principio quedó identificada por los dos leones de mármol de la escalinata, que en los años treinta recibirían los apodos de Patience y Fortitude. En la década de 1920, la biblioteca era ya una institución masiva y cotidiana: recibía millones de visitas al año y su gran sala de lectura se consolidó como un lugar de estudio, consulta y encuentro, en una ciudad que crecía a un ritmo vertiginoso.
